DICTADURA GLOBAL

Dos mil seis, un nuevo siglo, cuantas predicciones futuristas no se han hecho de este día, tanto que hasta se había llegado a negar la existencia del ser humano para esta fecha. Pero aunque el mundo todavía exista, aunque todavía se ande en Transmilenio y no en naves espaciales para ir al trabajo. Se puede afirmar, que estas predicciones no son netamente erróneas; basta tan sólo con mirar alrededor para entender el mundo tan sórdido e individualista en el que unos y otros comparten su cotidianidad, sin darse cuenta de lo manipulables que son, sino, simplemente actuando como borregos que siguen el sistema que se les impone, un sistema llamado globalización el cual tiene cara de cordero y alma de torero, creado por el hombre, para el hombre y contra el hombre; aunque ésta afirmación parezca algo carente de lógica, basta con mirar a la especie humana para entender su origen y su filosofía.

La especie humana esta inmersa en un sistema creado para una minoría que explota los recursos naturales, recibe las limosnas económicas y vive de la sangre y de la pobreza de las personas pertenecientes a los llamados países sub-desarrollados de los cuales Colombia hace parte. Es una minoría preocupada únicamente por su objetivo: EL PODER. Un poder injusto, basado en el autoritarismo y el terror, cegado por el dinero, cuyo único objetivo es dominar y poseer, y su última preocupación las necesidades de sus súbditos.
En la sociedad actual este poder se podría representar con una copa la cual intentan llenar EE.UU, Coca Cola, Microsoft, entre otros pocos imperios del mundo, los cuales son los únicos que poseen tantos recursos económicos para llevar a cabo un objetivo tan sórdido e inhumano como es el de dominar al mundo entero a cualquier costo; ya sea mintiéndole y manipulándolo o sometiéndolo a diversas amenazas implícitas. Estos imperios intentan hacer creer al mundo, que sus sacrificios valen la pena, porque existe un sistema sólido y muy bien diseñado lleno de poder económico que se está llenando y que al empezar a rebosar será disfrutado por toda la humanidad. Pero la verdad, divulgada por muy pocos y conocida por una gran mayoría, es que jamás se podrá disfrutar de tal bonanza de recursos. Porque esa copa de quienes tienen el poder esta tambaleándose y jamás se podrá llenar totalmente; aunque con grandes genocidios como la bomba de Hiroshima, la copa tenga grandes incrementos, estos no son continuos ni eternos, sin embargo, así como con tragedias de esta magnitud la copa crece, en la actualidad no todo el mundo se cruza de brazos ante una realidad inminente y como es creído por mucha gente, hubo personas capaces de atentar contra el centro de la gran copa, prueba fehaciente de esto son los ataques de Las Torres Gemelas del 11 de Septiembre del 2001, los cuales le generaron una gran caída a este sistema, así como también le brindaron motivos para expandir su régimen del terror a otro lugar del mundo, como lo es ahora el Oriente Medio.

Pero aunque esto suene muy cruel, lo que es realmente increíble son los continuos hechos inhumanos que producen mínimos incrementos en la copa; como lo son las matanzas en lugares como Caquetá, Tolima, Choco, en poblaciones como Dabeiba, Coreguahe, Caguán, entre muchísimos otros lugares que sería prácticamente imposible reunir en este ensayo, ya que en algunos casos estos hechos nisiquiera son reconocidos por la justicia. Por lo tanto, quienes sufren sus directas consecuencias, son niños que quedan huérfanos y sin recursos económicos, al observar debajo de su cama como otro hombre también adolorido y golpeado por el sistema asesinaba a su familia sin la más mínima piedad; son ellos los que deciden ir y cobrarle al mundo la muerte de sus padres, la tierra que les arrebataron, el plato de comida que muchas veces les falto, entre muchas otras injusticias y barbaries cometidas en pleno Siglo XXI. Son éstos los guerrilleros y terroristas que el sistema crea, niños que tuvieron que empezar a robar desde muy pequeños para poder subsistir, que vieron a las filas y a las armas como la mejor y / o única alternativa de salir de la pobreza, de cobrarle a una sociedad que sólo trata de sobrevivir lo que a ellos les arrebataron en el pasado.

Pero ante la continua guerra provocada por ésta clase de hechos, la representación del sistema en cada lugar del mundo no se queda quieta, al verse atacado por diversos rebeldes, mal llamados terroristas, el Estado ve como su mejor opción de protección el mandar a insignificantes sujetos a cumplir las funciones para las cuales ya han sido entrenados no sólo físicamente, sino también psicológicamente, ya que éstos sujetos muchas veces con pasados similares a los ya mencionados, promueven el odio hacía quienes quieren rebelarse ante el sistema, empiezan a verlos con temor como alguien que les puede hacer daño, aprender a desear matarlos.
Es así como se vive actualmente en Colombia y en muchos otros lugares del mundo, es así, como la incesante guerra entre compatriotas manipulados psicológica y políticamente sólo deja muertos y rencor que provocan más guerra y más dinero, es por esto, que es el sistema perfecto, es un sistema que es capaz de manipular desde las emociones más internas del ser humano hasta su capital para así ir creciendo individualmente sin importar sus consecuencias.

¿Acaso es justo juzgar a seres humanos que han sido tratados como objetos que sólo saben cumplir funciones y roles, que han sido condicionados para matar y que por ésto lo máximo que recibirán será un pedazo de metal y un sueldo mínimo que les ayude a mantener a sus familias?. Estos hombres al igual que cualquier persona que monte en Transmilenio o que se compre una Coca Cola, están siendo manipulados por el sistema, están ayudándolo a crecer sin darse cuenta del daño que hacen a su propia sociedad, o en algunos casos comprendiéndolo, pero prefiriendo conformarse llevándole la plata del arriendo a su familia en vez de luchar contra un presidente que odian o contra una política estática que cada día los vuelve más pobres. Al igual que cualquier madre soltera que día a día lava pisos para llevar el sustento a su casa, ellos se debaten en la selva arriesgando su vida por el sustento del mes y como les hacen creer por “Su patría”.

Son soldados con las mismas características de vida ya descritas, los que se encuentran hoy pagando largas condenas que van desde los cinco meses hasta los diez años o los que ahora continúan huyendo y siendo prófugos de una justicía injusta, de un sistema que considera el hecho más no los antecedentes, que juzga más nunca comprende.
Si se provoca a un niño con un dulce durante un largo tiempo, se le expresa lo delicioso que sabe, lo bello que es, pero, siempre se le repite que no es de él, que sólo lo puede tener si un milagro ocurre o si es constante y fiel con sus duras obligaciones. El niño siempre trabajará por ese dulce, por su gran ilusión, pero, si un día sin esperárselo le caen del cielo millones de estos dulces el sin pensarlo dos veces los agarrará; al fin y al cabo ocurrió el milagro tan esperado que hizo su sueño realidad.
Fue ésta la misma situación de éstos 144 soldados que encontraron una guaca con más de $40.000 en Marzo del 2003, ellos hacen parte de un sistema que los anula como personas y les niega toda posibilidad de alcanzar sus sueños, aparte de la que él les quiere imponer; es un sistema lleno de prohibiciones y frustraciones, pero, cuando una luz de lo que esta cruel globalización les enseña a concebir como alegría llega a sus vidas por medio de un “milagro”, ellos no dudan en no dejarla escapar, es una ventana que los saca de ese sistema y les permíte dejar de ser objetos sistematizados que saben dar y acatar ordenes convirtiéndolos en sujetos, que probablemente se han visto obligados a seguir su vida en el ejercito por necesidades económicas, no por desearla como proyecto de vida.

Esta fue la situación de estos soldados quienes sólo quisieron darse la vida que se merecían, quisieron salir de ese sistema que los trata como objetos, quisieron darle algo más que lo del arriendo a su mujer. Esta es una prueba de los grandes alcances que genera este sistema de globalización, cultivador de pobreza, de sacrificios, sufrimiento y sumisión. Ellos necesitaban el dinero, estaban llevando a cabo la filosofía para la cual habían sido entrenados odiar a los rebeldes del estado, a los narcotraficantes, a los terroristas; le estaban robando a su enemigo.

¿Es acaso eso una conducta punible? Sí es así entonces el Señor Presidente George Bush debería estar en la cárcel pagando una condena mucho mayor a diez años; acaso ¿no esta arrebatándole al Medio Oriente su petróleo?, son recursos que están en el suelo, que no son de nadie y por lo tanto, son de quien primero las encuentre, es decir, de las personas que habitan ésta tierra, de quienes nacieron allí.
Pero por medio de una guerra disfrazada el Presidente se está apropiando de estos recursos mediante el régimen impuesto por el sistema de la globalización. Es el presidente del imperio mundial, no necesita dinero pero aún así sigue quitándole a los que no tienen ni con que comer, sigue alimentando su sistema de la sangre de pueblos inocentes y de personas a quienes les quita hasta las necesidades básicas para subsistir.
Los soldados no poseen un imperio, ni mucho menos un sueldo vitalicio, la mayoría de ellos sólo contaba con su sueldo mínimo y una familia que mantener, y al igual que un niño, se tentó ante el dinero, y lo tomo no para incrementar un imperio de dolor, sino, para poder subsistir y tan solo conocer lo que era una vida sin preocuparse por tener lo del arriendo o lo de la cervezita con los amigos.
Tomar lo que no le pertenece a ninguna persona, no es un delito, si así lo fuera el sencillo hecho de recoger una moneda en la calle sería una conducta punible.

BIBLIOGRAFÍA

Miguel H. (2006). Noticias Agosto 12 del 2006. Colombia. El Tiempo.

Hinkelammert F. J. (2001). La Caída de las Torres. Colombia. Revista Pasos. Editorial Tortuga.

Hinkelammert F. J. (2003). La Vuelta del Sujeto Humano Reprimido Frente a la Estrategia de la Globalización. Colombia. Revista Pasos. Editorial Tortuga.

Realización de R.C.N. (2006). Soñar no Cuesta Nada. Colombia.